Salinas M. Eduardo

POLITÍCA CON FUNDAMENTO

10 JUN. 2020 

Desde que los bolivianos recuperamos la democracia un 10 de octubre de 1982 con el acenso a la presidencia del Dr. Hernán Siles Suazo y su posterior acortamiento de mandato hasta 1985, tuvieron que pasar 18 años hasta la caída de Gonzalo Sánchez de Lozada en 2003 donde primó la denominada democracia pactada; un tiempo de estabilidad para unos e injusticia para otros; pero ¿Qué entendemos sobre este concepto y qué implicancias tendría a futuro en una coyuntura política en pleno s. XXI? Veamos…

La denominada “Democracia pactada”, no es más que la formación de coaliciones conformadas por diferentes unidades políticas dentro de un sistema de partidos políticos para lograr gobernabilidad mediante la distribución del poder en vista a que ninguno de ellos logro superar o alcanzar la mayoría absoluta.

Esta definición en sí, no está mal; pero existen diferentes factores que lograron influir en la formación de la misma, veamos:

  1. Contiene una alta dosis de lo que podríamos denominar “clientelismo político” que implica indudablemente una distribución de cargos en el aparato estatal entre sus miembros. A más de ser una distribución equitativa vista como recompensa al apoyo recibido, la distribución de Ministerios, de puestos y cargos subalternos en la administración pública, inauguran lo que hoy conocemos como “masacre blanca”.
  2. El poder se llega a concentrar en el ejecutivo, con la participación de técnicos o especialistas en la materia; es decir surge la “Tecnocracia” pero con la característica de solo aprobar las políticas que emanen del ejecutivo con una marcada disciplina partidaria al interior de la coalición conformada.
  3. Se desarrolla un sistema electoral que tiene por finalidad favorecer a las unidades políticas que conforman el pacto o coalición, es decir al mejor estilo de un “pasanaku” político.
  4. Un factor indudablemente interesante, fue que los pactos no se realizaban por partidos políticos, sino que fueron las cúpulas de los mismos que tuvieron una influencia por demás importante (los “dueños” de los partidos políticos, la militancia estaba relegada)

Como pudimos observar en una primera instancia, la democracia pactada si bien proporcionaba gobernabilidad en un sistema democrático representativo, no tomaba en cuenta el voto del ciudadano ya que los pactos se los realizaba a puerta cerrada y en lugares suntuosos como ser hoteles de 5 estrellas o casas particulares.

A decir de Fernando Calderón y Eduardo Gamarra en su libro “Crisis y reforma de los partidos en Bolivia”, la democracia pactada dio “…estabilidad a la democracia, pero no fomento la democracia interna ni el reclutamiento ni promoción de nuevos líderes”

Ahora, nosotros podemos afirmar que en realidad trajo más beneficio a los actores políticos de ese tiempo que al pueblo. No olvidemos que aún no existía la figura de la segunda vuelta que tocaremos al final de este análisis.

Ahora bien, no es mi intención satanizar esta figura democrática, sino más bien poder resumir sus pros y sus contras; entre algunos logros que trajo podemos mencionar, por ejemplo, asegurar la gobernabilidad cooptando la mayor parte del poder institucional y en el parlamento con una mayoría, fue un globo de ensayo para lograr consensos entre las unidades políticas aunque luego obviamente se desnaturalizaron, lograron incorporar la figura de la diputación uninominal y la participación de la ciudadanía con la Ley de participación popular, la creación del Defensor del Pueblo, reformas a algunas leyes, etc. El consenso es la base de la conformación de una coalición, pero la gobernabilidad no lo es todo ya que la ciudadanía exigía mayor participación y no se veía representada en el legislativo. 

¿Cuál el error?

Tomando como referencia a Leonardo Morlino en su “Manual de Ciencia Política”, podemos prestar atención en lo que él denomina “Itinerario de la democracia” donde observa las siguientes características:

  1. Hegemonía Cerrada: Con un gobierno egoísta y excluyente.
  2. Oligarquía Competitiva: Donde existe competencia política en el seno de la clase dominante.
  3. Hegemonía Incluyente: La clase dominante compite con la clase obrera.
  4. Democracia de Masas: Donde las unidades políticas que compiten, no se declaran partidos de clase, sino de la ciudadanía.

¿Para qué citamos estas características?

Para situarnos en un momento histórico donde el país estaba en plena competencia política y aunque se deseaba una inclusión de la ciudadanía, las oligarquías aún eran las que aun gobernaban (Hegemonía Incluyente) en el entendido de que la oligarquía competitiva llega a su fin con la revolución de 1952.

Citemos resumidamente los pactos que se hicieron en esos 18 años:

  1. Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), con Víctor Paz Estenssoro, que se alió con Acción Democrática Nacionalista (ADN) para llegar al poder (1985-1989), acuerdo que se llamó “Pacto por la democracia”,
  2. El “Acuerdo Patriótico” (1989-1993), con Jaime Paz Zamora, del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), que selló un acuerdo con ADN.
  3. El “Pacto por la gobernabilidad y el cambio” (1993-1997), con Gonzalo Sánchez de Lozada (MNR), que se alió con Unidad Cívica Solidaridad (UCS) y el Movimiento Bolivia Libre (MBL)
  4. El “Compromiso por Bolivia” (1997-2002), con Hugo Banzer Suárez y Tuto Quiroga (ADN), que pactó con UCS, MIR y CONDEPA (Conciencia de Patria)
  5. El “Plan Bolivia” (2002-2007, aunque se interrumpió en 2003), con Sánchez de Lozada (MNR), que se alió con el MIR y UCS, cuyo pacto incluyó después a la Nueva Fuerza Republicana (NFR) de Manfred reyes Villa.

Actualmente estamos convencidos de que estamos en una democracia de masas, ya que toda unidad política dice ser representante de la población y no de la clase de donde surge; pero la ciudadanía evoluciono también juntamente con la democracia y comprende el origen e incluso ideología a que responde determinada unidad política.

Debemos también tomar en cuenta la normativa antes de la promulgación de la CPE de 2009; en ese contexto mencionar que no existía la figura de los 2/3, sino solo de una mayoría absoluta, era impensable aun en ese tiempo la segunda vuelta o “ballotage” aunque ya existían propuestas que a decir de José Luis Exeni, en una entrevista donde Diego Ayo le pregunta sobre el tema (En “Democracia boliviana, un modelo para armar” – 32 entrevistas por Diego Ayo) recordando que ya se tuvo propuestas como la de Walter Guevara y de Hugo San Martín que dicen que “el primero que salga para ir a una segunda vuelta tendría que tener por lo menos el 30 o el 50 por ciento de los curules garantizados”. La respuesta de Exeni, hace notar que se garantizaría la mayoría absoluta de votos en una segunda vuelta presidencial por lo tanto la legitimidad está garantizada.

No cabe duda que históricamente nuestra democracia avanzo, pero ¿Qué pasaría con la democracia pactada en nuestros días?, ¿Tendría las mismas características que vimos anteriormente?

Es cierto que con la segunda vuelta evitaríamos ingresar a los pactos con las características ya descritas, pero se abre otro escenario que, en opinión de Jimena Costa, los pactos tendrían que ser ya no en un sentido de partidocracia cerrada, sino más bien que debería recuperar su esencia primigenia y beneficiar al país y a la ciudadanía en pleno.

Los acuerdos en consecuencia, tendrán como finalidad principal favorecer la gobernabilidad de la unidad política ganadora en competencia electoral ya sea en primera o en segunda vuelta, la democracia pactada tendría características diferentes hoy en día ya que el ciudadano esta día a día mas informado y tiene el poder de censura mediática que el político del s. XXI debe tomar muy en cuenta.

Es aberrante en nuestros tiempos observar lo que sucedió en noviembre de 2019, donde probamos una mezcla de todo, un quiebre de la institucionalidad democrática con la politización activa de instituciones como la policía y las fuerzas armadas y un posterior “pacto” en la universidad católica boliviana de donde surgió el gobierno transitorio de la Sra. Añez.

¿Recibimos una probadita de democracia pactada al viejo estilo?

Tal parece que sí, pero con nuevos actores políticos, un retroceso desde mi punto de vista ya que se vieron involucradas las oligarquías (Mesa, Camacho, Doria Medina, Tuto Quiroga, Ortiz, etc.) junto a clases medias organizadas en “plataformas ciudadanas” deseosas de participación política, desplazando a las clases populares y movimientos sociales. En fin, es necesario que las nuevas generaciones puedan comprender a partir del estudio de la historia política de nuestro país, estos fenómenos para la construcción de una mejor democracia para todos.

En conclusión, la democracia pactada de finales de los 80 y principios del presente siglo, quedo en el pasado y se apertura para nuestros tiempos con nuevas características donde el concepto de “buena convivencia” en un marco de respeto y tolerancia sin generar diferencias ni conflicto, tiene que ser comprendida por la clase política y el ciudadano de a pie.

Salinas M. Eduardo

POLITICA CON FUNDAMENTO


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