Salinas M. Eduardo

POLÍTICA CON FUNDAMENTO

14 JUN. 2020

Últimamente se escucha diferentes opiniones tanto en redes sociales y medios de comunicación tradicionales, si es más importante la salud de la población o las elecciones en Bolivia.

Al respecto, es interesante poner en la balanza del análisis los dos aspectos ya que considero que ambos son importantes; pero sin la finalidad de entrar a la paradoja del huevo o la gallina, que desde mi punto de vista es más complejo resolver.

De hecho, el Covid 19 ya es disruptivo sin duda alguna, teniendo en cuenta que las elecciones programadas para mayo ya se suspendieron para septiembre.

Pero, ¿Será que debemos subalternar lo democrático, a la emergencia sanitaria?

Comencemos analizando la evolución del Covid 19 desde sus inicios en Bolivia, las acciones más importantes de prevención y contención que el gobierno transitorio implemento; estas obviamente, pasan por lo legal y dentro de las medidas generales cito las siguientes:

D.S. N° 4179 de 12/03/20 Declara situación de emergencia nacional y autoriza a las instituciones, entidades públicas y territoriales autónomas a realizar ajustes presupuestarios para atender tal emergencia incluido el Ministerio de Economía.

D.S. No 4190 de 13/03/20 que establece suspender temporalmente los vuelos directos desde y hacia Europa.

D.S. No 4192 del 16/03/20 que establece medidas de prevención y contención para la emergencia nacional contra el brote del Covid-19 en todo el territorio nacional. (Gaceta oficial de Bolivia)

Varios comunicados del Ministerio de Salud que confirma casos de coronavirus en el país, que establece aislamiento social preventivo por 14 días para evitar la probabilidad de propagación de la enfermedad, vigilancia en aeropuertos, fronteras y terminales para la detección oportuna de posibles casos sospechosos, número de casos, transmisión, medidas de contención, aislamiento, protocolos, vigilancia epidemiológica, cuarentena, etc.

Circulares que establecen medidas laborales como el horario continuo de trabajo, prohibición las reuniones sociales, culturales, deportivas y religiosas que tengan aglomeración de más de 100 personas, sobre el gravamen arancelario cero a la importación de insumos, medicamentos, dispositivos médicos, equipamiento, reactivos y detectores de fiebre, relacionados con el Covid-19, etc.

D.S. N° 4229 de 29/04/20 Amplia la cuarentena al 31 de mayo y deroga las siguientes disposiciones: a) La Disposición Adicional Única del D.S. N° 4231, de 7 de mayo de 2020; b) El Parágrafo II del Artículo 13 del D.S. N° 4200, de 25 de marzo de 2020; c) El Parágrafo II del Artículo 7 del Decreto Supremo N° 4199, de 21 de marzo de 2020.

D.S. N° 4245 de 28/05/20 Continuar con la cuarentena nacional, condicionada y dinámica hasta el 30 de junio de 2020, según las condiciones de riesgo en las jurisdicciones de las Entidades Territoriales Autónomas – ETA’s, e Iniciar las tareas de mitigación para la ejecución de los Planes de Contingencia. (Ficha técnica Lexivox – Portal Jurídico)

(Probable) Revilla advierte con retornar a cuarentena «rígida» si hay rebrote de casos de Covid-19. (Página 7).

En consecuencia, podemos inferir que el gobierno, por lo menos normativamente se manejó aceptablemente. El problema surge cuando contrastamos la buena fe y la norma con la realidad y es ahí que nos encontramos en dificultades.

Por un lado, vemos infraestructuras hospitalarias sin las condiciones de acoger a los infectados, echar la culpa al gobierno anterior es cómodo, pero ¿Qué se hizo desde enero?

Por otro lado, vemos la ineficiente gestión de recursos millonarios provenientes de donaciones que el gobierno recibió y que el ciudadano de a pie se pregunta a donde fue a parar.

Así mismo, los hechos de corrupción en razón de importación de los respiradores que al final de cuentas no sirven para nada y falencias en la dotación de equipos de bioseguridad al personal de salud.

Sintetizamos las dificultades en 3 palabras, falta de gestión POLITICA, ECONOMICA y SANITARIA de la pandemia. En consecuencia, vemos que su manejo está lleno de errores e improvisaciones.

Con todo esto, ¿Podemos afirmar que ésta, fue y está siendo afrontada con eficacia y eficiencia por parte del gobierno? Me atrevo a afirmar que no.

Ahora me gustaría ir a los datos estadísticos a groso modo:

En Bolivia en 2019 murieron 77.752,844 personas, es decir 215 muertes promedio cada día por diferentes causas con una tasa de mortalidad de 6,76 x 1000 hab. Haciendo un cálculo para el 2020, tendríamos 78.622,688 muertes, es decir 218 muertes promedio cada día con una tasa de mortalidad de 6,75 x 1000 hab. (Elaboración propia en base a datos de: Bolivia Mortalidad Bruta – Datosmacro.com – mortalidad en Bolivia 2018 / INE población en Bolivia 1019 / Fundación Jubileo – población estimada para el 2020)

En 2019 y el cálculo probabilístico para el 2020, indican una tasa de mortalidad que tiende a bajar, aunque existan más muertes; esto se debe a la población que tiende más bien a crecer.

Entonces, salen los medios informativos brindando datos, un total de 585 muertes por coronavirus hasta la fecha (14/06/20), lo que me hace pensar que existen 195 muertes al mes o 6,5 muertes promedio cada día desde el 12 de marzo, fecha en que se promulgó el DS N° 4179 a la fecha (3 meses)

Si sumamos 218 muertes diarias por otras causas más 6,5 muertes diarias solo por coronavirus, tendremos 224.5 muertes diarias, lo que equivaldría a un 2.89% de decesos por coronavirus frente a un 97,11% de muertes por otras causas.

Entonces surge las siguientes interrogantes:

¿Cuántas muertes por coronavirus confirmadas y reales tenemos en Bolivia?

¿Será que las otras enfermedades están en cuarentena o están dentro de 97,11% restantes de decesos?  

Si es así, existe un 2.89% de decesos solo por coronavirus al día, ¿Será que ese porcentaje justifica la postergación de las elecciones generales?

Pensé que me saldría un promedio de mortalidad mayor a la media de 2019 o el cálculo probabilístico correspondiente al 2020 (es decir muchísimo más de 6,5 decesos al día por coronavirus)

Veamos ahora la salud democrática del Estado.

A decir de Jesús Rodríguez Zepeda, Profesor e investigador mexicano (en la presentación de su libro Estado de Derecho y Democracia) escribe “Sin Estado de derecho no existe democracia”, vemos la importancia de ambos conceptos en el destino de las naciones ya que su construcción depende de todos los actores políticos y los ciudadanos.

“En el Estado de derecho prevalece el gobierno de las leyes sobre el arbitrio de los hombres, al tiempo que se reconocen y garantizan las libertades de los ciudadanos. Por ello, es un patrimonio común que debe ser creado, protegido y consolidado responsablemente por todos los actores políticos”.

En nuestro Estado boliviano, ¿Se cumplirá esa premisa?, ¿Se reconocerán y garantizarán las libertades de los ciudadanos?, ¿Será que el gobierno que ahora ejerce el poder circunstancialmente protege ese patrimonio común?

Debemos recordar que el gobierno de transición en Bolivia, toma y ejerce el poder en una coyuntura “sui generis”, recuperaron la democracia para algunos, fue producto de un golpe de Estado para otros, en fin, pero más allá de ese detalle, lo que observamos los ciudadanos a diario nos deja la duda de que si en verdad estamos en un Estado de Derecho y si gozamos de una democracia plena y recuperada de manos de un “dictador”.

Según publicó “Human Rights Watch”, organización internacional e independiente que defiende la dignidad humana y promueve los derechos humanos para todos, ya en noviembre de 2019 observó medidas abusivas del gobierno como el D.S. N° 4078 que eximía de responsabilidad penal a las FF.AA. en su labor del “restablecimiento y estabilidad del orden interno” por lo que la CIDH catalogo como grave y que desconocía los estándares internacionales de derechos humanos. Este D.S. luego fue abrogado, pero dejo muerte y dolor especialmente en Senkata y Sacaba.

Así mismo la persecución a dirigentes contrarios a su ideología, amenaza a periodistas, el cierre de medios de comunicación comunitarios, detenciones abusivas y sin pruebas, “sembrado” de pruebas falsas para iniciar procesos de “sedición y terrorismo”, amenazas, el uso desproporcionado de la fuerza a la población civil, el amedrentamiento consumado de parte de sus ministros, cacería de ex autoridades estatales, acoso de periodistas extrangeros, acoso a embajadas, cierre de legaciones diplomáticas, nepotismo, prepotencia,  corrupción, recursos económicos con destino incierto, etc. etc.

Con todo esto, ¿Será que estamos en un estado de derecho y gozando de una democracia saludable?

Las características generales del Estado de derecho han sido clasificadas y comentadas de muchas maneras, en esta ocasión tomare los conceptos de Elías Díaz, jurista español en su libro Estado de derecho y sociedad democrática, donde las caracteriza de la siguiente manera:

En nuestro caso, el imperio de la ley no es expresión de la voluntad general, sino del partido en función de gobierno; la separación de poderes (órganos) es un tema polémico digno de otro artículo, pero en nuestra realidad sabemos muy bien que formalmente se lo enuncia, pero informalmente es otra cosa; Sobre la legalidad del gobierno, saque Ud. sus propias conclusiones y finalmente sobre los derechos y libertades fundamentales, ya lo comentamos líneas arriba.

Estamos conscientes que en democracia deben existir consensos y disensos, pero los que gustan de los sistemas políticos autoritarios, tienen la inclinación de someter a su adversario, al disidente mediante la fuerza, la amenaza y el chantaje.

A mi parecer, la democracia boliviana está enferma, le dio otro tipo de virus, pero a diferencia del Covid 19, tiene cura y se encuentra en el voto del soberano. Los excesos que comete el gobierno interino de la Sra. Añez, cae en lo vergonzoso a mi manera de ver.

Muchos dirán hasta este punto, “pero mi salud y la de mi familia es lo primero, lo demás puede esperar”, ya le quisimos demostrar que los datos dicen otra cosa, pero tampoco le quitamos la razón; un buen estado de salud corporal, física y biológica, es importante ya que la población como elemento primordial de un Estado goza de importancia.

Pero ¿De qué sirve tener una población saludable si el elemento gobierno o poder está en estado de coma?

La pandemia del Covid 19 ha obligado a posponer 102 elecciones: 32 locales, 29 primarias, 11 legislativas, 11 municipales, 7 referéndum, 4 presidenciales, 4 regionales y 3 especiales y 1 provinciales en el mundo.

Pero veamos algunos ejemplos de de países que fueron a las urnas en plena pandemia:

Son algunos ejemplos en los cuales se fue a las urnas en plena pandemia, no se trata de inventar la pólvora, simplemente emular las medidas de seguridad para elegir un mejor destino y honrar la democracia.

Bolivia no merece estar en la incertidumbre, necesitamos un gobierno que sea resultado del voto del soberano; no podemos descuidar la salud democrática e institucional de nuestro país.

Propongo entonces poner en la balanza ambos y finalmente en base a los argumentos esgrimidos, será Ud. que tomará una posición.

Salinas M. Eduardo

POLITICA CON FUNDAMENTO


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