Andrés de Santa Cruz – Entre la gloria y la derrota.

Salinas M. Eduardo

POLÍTICA CON FUNDAMENTO

24 jul. 2020

Todos los hombres tienen sueños, pero pocos tan grandiosos como la de Jossef Andrés de Santa Cruz y Calahumana, que desde la población de Huarina – La Paz – irradió al mundo.

Mestizo en sus orígenes, hijo del español José de Santa Cruz y Juana Basilia Calahumana, hija del cacique de Huarina – su población natal – y descendiente de los Incas, realizó sus estudios en el colegio Franciscano en la ciudad de la Paz y en el seminario Conciliar de Cuzco; su personalidad fue templada con su ingreso al ejército español para poder luego en 1821 cambiar al bando independentista bajo el mando del Gral. José de San Martin y Antonio José de Sucre posteriormente, para luego ser nombrado Gran Mariscal del Perú en honor a su gran actuación en la batalla de Zepita, llegando a ser presidente de esa nación entre 1826 y 1827 pasando luego a ocupar el cargo de Ministro Plenipotenciario en Chile por Bolivia.

En 1829, es elegido presidente de Bolivia pasando a gobernar 10 años que fueron sinónimo de organización y progreso para la patria, a tal grado que fue convocado por el Perú con urgencia para que ponga en orden ese país que estaba al borde de la división, el caos y la anarquía.

Es ahí donde nace el sueño de este gran hombre donde piensa y configura una gran nación conformada por Perú y Bolivia a la que denominaría “Confederación Perú-boliviana”. Inmediatamente surgen voces de alarma en Argentina y Chile ya que geopolíticamente no era de conveniencia para sus intereses, sumados los enemigos internos contrarios a esta idea.

La confederación nace un 28 de octubre de 1836, teniendo una duración o vigencia de 2 años, 2 meses y 22 días llegando a su fin un 20 de enero de 1839.

Al respecto, sabemos muy bien la oposición y el temor que ocasionó la creación de la Confederación peruana-boliviana en los países vecinos, en especial a Chile que no tardo en aplicar lo que Diego José Pedro Víctor Portales y Palazuelos planteo en “la doctrina Portales” que entre sus puntos más importantes están el dominio económico del territorio marítimo, subordinación del Perú a Chile, dominio de los recursos económicos del cono norte (Perú y Bolivia)

Así mismo el accionar del Argentino Juan Manuel de Rosas que declaro abiertamente la guerra a Andrés de santa Cruz poniendo como excusa la cuestión limítrofe de Tarija y la respuesta de Santa Cruz al invadir la provincia de Jujuy y el norte de Salta para sentar dominio a lo que Argentina (Confederación Argentina) y Chile, firman una alianza ingresando ambos países a la guerra.

Existió también descontento entre algunos personajes al interior del Perú, uno de ellos el Gral. Agustín Gamarra, militar que se oponía a la misma por cuestiones nacionalistas y de poder, que no cesaría hasta desalojar tropas bolivianas del territorio peruano. Logro éste unir fuerzas con otros personajes como ser Juan Ángel Bujanda (precursor de la independencia peruana), Juan Crisóstomo Torrico (Caudillo militar y presidente peruano) y otros, que no tardaron en coincidir con el planteamiento de Portales.

LA LOGIA DE SAN ISIDRO.

Como hemos visto, no solo Chile y Argentina se opusieron a la Confederación, sino también existieron voces contrarias al interior de la misma. El caso de Bolivia no pudo ser la excepción; ya vimos en otro artículo el carácter mezquino de militares y civiles que, por alcanzar sus beneficios personales, dejaban a un lado incluso la esencia más sagrada que significa la grandeza de la patria.

Coincidieron en sus ambiciones justamente en Chuquisaca, como consecuencia de la segunda asamblea (Congreso de Tapacarí) de 1836 “para decidir la eventual adhesión al proyecto confederado” (Parkerson, 1984: 130-131); la primera asamblea se llevó a cabo en Sicuani (sur del Perú) para tratar sobre la independencia del Estado Sur-peruano y la adhesión de este a la Confederación.

Reunidos en la “Logia de San Isidro”, los diputados Manuel Molina, Pedro Buitrago y Joaquín Lemoine, se opusieron en un principio a los poderes extraordinarios que se le otorgaba a santa Cruz; posteriormente se uniría Manuel María Urcullo que se propusieron decididamente su caída para supuestamente restaurar la autoridad del poder legislativo coartada por el Mariscal y su Constitución.

Frustrados en un principio, ya que no pudieron frenar el nombramiento como gran protector de la Confederación, siguieron confabulando contra éste con más fuerza.

La tercera asamblea se llevó a cabo en Huaura (cuna de la independencia peruana, ubicada actualmente en las cercanías de Lima), para decidir sobre el destino del Estado Nor-peruano ya que este ofrecía una resistencia férrea a los planes de la Confederación, pero finalmente aceptaron la oferta.

El sueño del mariscal estaba tomando forma, pero la disidencia al proyecto también crecía; pero en 1838 gracias a la intervención de la prensa de ese tiempo, comenzaron a cuestionar la idea del Mariscal y cambiaron de a poco la opinión de la ciudadanía.

Fueron 4 los frentes que tuvo que afrontar Santa Cruz, los cuáles pretendían destruirlo y con él y a la Confederación:

No explicaremos todas, nos remitimos a la segunda ya que es el tema de nuestro estudio; existieron deslealtades al interior de su propia gente de confianza, del ejército y en especial de los diputados de este tiempo. Todos estos desleales como suele ocurrir en política, se unieron, aunque en muchos casos no tenían coincidencia ideológica, pero la consigna era “DERROCAR A SANTA CRUZ Y DESAPARECER LA CONFEDERACIÓN”.

Pensaban estos personajes que, existiendo la Unión entre Perú y Bolivia, tendrían ellos menores chances de sobresalir en política, por lo que todos se reunieron en la ya mencionada LOGIA DE SAN ISIDRO, primero cuestionaron los poderes que poseía el Mariscal y levantaron la típica frase de recuperar la democracia y la Constitución, discurso que seguramente se nos hace muy familiar en nuestros días ¿verdad?

Ya incluso en 1837, esta logia desconoció abiertamente el pacto de Tacna para lograr la caída del gobierno Crusista; la prensa estaba en plena campaña de desprestigio y muchos ciudadanos se volcaron en contra de la permanencia del proyecto.

En el Sur del Perú, las cosas no eran diferentes ya que Gamarra dominaba aun el escenario político de esa región y era contrario a Santa Cruz. Al interior de la tropa boliviana, muchos militares pertenecientes a la Logia, tenían intereses ocultos hasta personal de mando (generales) que no dudaron en sabotear el proyecto.

Tanta fue la insistencia que un diputado de apellido Torrico, puso en alerta al Mariscal que no dubitó en apresurarse a cerrar el congreso ya que desde ahí se confabulaba con más fuerza contra este. “El movimiento de Chuquisaca contra el presidente, no tuvo significativas repercusiones inmediatas, pues Santa Cruz conservo la lealtad de La Paz, Cochabamba, Oruro, Potosí y Tarija. Gracias a su pirámide de lealtad…” (En las cartas de Andrés de Santa Cruz a Andrés María Torrico 24 de octubre de 1837 – Carta de respuesta de Andrés María Torrico a Santa Cruz, Chuquisaca 29 de septiembre de 1837)

Mientras eso sucedían se consumaba el asesinato de Diego de portales en Chile y estos culpaban a los bolivianos por su muerte; Chile por su parte prosiguió con su ofensiva militar y no acepto el pacto de Paucarpata; lo mismo sucedía al norte de Argentina ya que muchos personajes deseaban crear un estado independiente conformado por Jujuy, Tucumán y Salta, bajo la protección de Bolivia.

Los hechos posteriores, significan la guerra contra la Confederación Argentina, con Chile y Perú, lo cual finalmente desencadeno la disolución de la Confederación peruano – boliviana; esto sucedió en la batalla de Yungay en territorio del Estado Nor peruano, Bajo órdenes de Gamarra a los generales Manuel Bulnes y Ramón Castilla un 20 de enero de 1939.

Así mismo, el 25 de agosto del mismo año, Agustín gamarra decreta la disolución de los estados Norte y Sur peruanos, afirmando la unión en un solo Estado soberano e independiente.

Santa Cruz, sale al exilio y llega finalmente a establecerse en Francia donde aun querrá participar en la vida política de Bolivia, siendo así que retornará a Sud américa y se postulará para la presidencia en 1855, siendo derrotado por Jorge Córdova, donde no se le permitirá ingresar al país quedándose en Argentina (Salta y Entre Ríos), para luego retornar a Europa.

Muere un 25 de septiembre de 1865 en Beauvoir – Francia, enterrado en Nantes para posteriormente en 1965 se repatrian sus restos.

¡Gloria a los constructores y potenciadores de la patria!

Salinas m. Eduardo

POLITICA CON FUNDAMENTO


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