Las incoherencias ciudadanas

Salinas M. Eduardo

POLÍTICA CON FUNDAMENTO

28 OCT. 2020 

Es por demás conocido que los movimientos ciudadanos organizados en 2019 como movimientos generación 21, comités cívicos, “movimiento pititas”, etc. tenían un objetivo común y era convulsionar el país, para sacar a un gobierno constitucionalmente electo mediante un golpe de Estado.

Quedó ya al descubierto y cae además por su propio peso la máscara motivacional mediatizada con la que se presentaron, eso de que luchaban para “recuperar la democracia” es una falsedad comprobada; ahora estos colectivos, movimientos, asociaciones, grupos o como se los quiera llamar, desean que los militares tomen el poder, ahora quieren dictadura.

Muchos no sabemos cómo es una dictadura militar, pero por lo menos leímos en la historia los sinsabores de esos regímenes castrenses duros donde el abuso, la prepotencia, la violación de hombres y mujeres, la tortura, la muerte y la desaparición de seres queridos era noticia diaria; a quienes les tocó vivir en carne propia esas experiencias, saben muy bien lo que estas líneas expresan.

Si nos remitiéramos a la teoría de la anaciclosis de Polibio en su obra “Historia de Roma”, podríamos comprender que todo régimen político tiende ineludiblemente a degenerarse, es decir, la democracia degenera en oclocracia que entraría en crisis, para dar lugar nuevamente a una monarquía y así empezar nuevamente el ciclo.

https://repositorio.comillas.edu/jspui/bitstream/11531/549/1/TFG000496.pdf [1]

¿Acaso estas personas que integran estos movimientos o colectivos ciudadanos siguen a oclócratas?

La definición de oclocracia para muchos representa un gobierno popular, pero irremediablemente y desde mi punto de vista, este concepto ahora describe muy bien a las personas que detentan el poder por más de 11 meses en Bolivia y que llega a su fin, ya que es un “gobierno de la muchedumbre”, es aquella forma de gobierno, donde el poder que nació supuestamente como “legítimo” por la movilización de esos colectivos, que dicen representar a las mayorías, luego es detentado por una masa poblacional irracional, minoritaria y viciosa, que se manifiesta en acciones violentas, ilegales y corruptas detentando el poder.

Cabe aclarar que el gobierno de Añez nació por un golpe de Estado disfrazado con una forzada legalidad.

Al respecto, podríamos comparar el concepto oclocracia con el que acuño Aristóteles definiéndolo como “demagogia”[2], que deforma la democracia y donde el gobierno a  cargo de esa muchedumbre, ya no ejerce su poder para el bien de toda la población, sino solo para ellos, convenciendo a muchas personas mediante el discurso del miedo, haciéndole creer que el cambio político resultará en tragedia; este convencimiento lo realizan mediante el buen uso de la oratoria y las técnicas de manipulación de masas utilizando símbolos como la biblia o las oraciones tratando de convencer a sus seguidores que su fin es divino y justo todo para obtener legitimidad.

No podemos perder de vista esas acciones:

Existen muchas más manifestaciones de sedición con actores plenamente identificados; lo extraño es que el Ministro censurado de gobierno Arturo Murillo, no hace nada ni se manifiesta al respecto.

Lo irónico en todo esto es que esas personas que en otrora señalaban como ignorantes a la gente humilde, ahora se comportan con un grado aterrador de salvajismo basando su accionar en el odio a una clase social representada por una unidad política como es el MAS.

El Sr. Camacho es un oclócrata, lo mismo que todos quienes se niegan a aceptar su derrota en unas elecciones donde las organizó su corte electoral, bajo sus sistemas de control, con sus veedores internacionales, con encuestas dirigidas y diseñadas para favorecer a Mesa de CC, en palabras simples “se jugó en su cancha” y perdieron.

Son malos perdedores y el odio nubla su razón; su pedido, además de ser absurdo, viola los principios constitucionales que deben primar en el contexto de la convivencia social democrática.

Corresponde ahora defender el Estado de derecho, defender la verdadera y legítima democracia recuperada en las urnas y no mediante golpe de Estado para el bien de la patria y para retomar el desarrollo económico que tanto nos costó lograr.

Salinas M. Eduardo

POLÍTICA CON FUNDAMENTO


[1] LAS FORMAS DE GOBIERNO EN LA HISTORIA DE ROMA DE POLIBIO, Sierra Narganes Jorge, Universidad Pontificia Comillas, Madrid – España, 2014, pág. 14.

[2] http://www.filosofia.org/cla/ari/azc03096.htm


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