EL HOMBRE NUEVO SEGÚN EL CHE


Transformación del pensamiento y la actitud en beneficio de todos.  

Salinas M. Eduardo

POLÍTICA CON FUNDAMENTO  

24 AGO. 2022

Los cambios sociales en los Estados se dan de diferentes formas y estos deberían ser positivos y permanentes para lograr el bienestar y la felicidad de todos su habitantes, esto sería lo ideal, pero los ciclos de cambios positivos son interrumpidos por intereses de inconformes, en muchos casos legitimados simplemente por posiciones egoístas que repercuten finalmente en la decisión de las mayorías que se ven influenciadas y terminan consciente o inconscientemente con los avances conseguidos con mucho esfuerzo.

Reflexionando sobre el asunto, podríamos rescatar algunos puntos sobre la concepción del “Hombre nuevo” propuesto por el “Che” Guevara en su obra “El socialismo y el hombre en Cuba” escrita en 1965 y aplicarlos a nuestro contexto sin pecar de ser extremista, comprender el cambio que se podría realizar en nuestras sociedades manchadas por corrupción y otros vicios que no nos permiten el desarrollo.

Si bien el pensamiento del Che gira en torno a la construcción del socialismo, el contexto boliviano en referencia a lo político y económico gira en torno a una economía plural según lo que establece la Constitución:

Art. 306. II “La economía plural está constituida por las formas de organización económica comunitaria, estatal, privada y social cooperativa.”

Habiendo aclarado este punto que considero muy importante, la concepción del del hombre nuevo del Che nos podría servir de guía para la construcción de un Estado más allá de la doctrina política vigente desarrollada por uno u otro gobierno de turno. No olvidemos que el objetivo mayor de todo gobernante es llevar a su población a la satisfacción óptima de sus necesidades para la fortaleza del propio país.

Los dos pilares fundamentales

El Che menciona dos pilares fundamentales para la construcción del socialismo que son: El desarrollo de la conciencia y el desarrollo de lo material; la primera dirige las acciones del hombre para que desarrolle la segunda que serán las fuerzas productivas a partir del trabajo para el beneficio de todos.

Es lógico pensar que esto no solo sirve para la construcción del socialismo, sino es la base del desarrollo de todo Estado, no podemos concebir a un gobierno sin un plan de acción a implementar y más aún hacerlo con resultados óptimos; el desarrollo de la conciencia conlleva una actitud altruista y libre de egoísmos, implica el desarrollo de un trabajo “a conciencia” por parte de todos en el puesto o lugar que nos toque desarrollar nuestras actividades, pero… ¿Será posible esto en una sociedad donde el egoísmo impera?; es un primer gran problema a resolver, en consecuencia no le veo otra alternativa que acudir a los valores para cambiar esta situación, pero es complicado hacerlo con personas ya acostumbradas a ello, en consecuencia se tendría que trabajar con los niños, adolescentes y jóvenes, no será una garantía de cambio pero valdría la pena intentarlo.

Es ahí donde ingresa el factor educativo como eje fundamental para alcanzar el éxito deseado y los maestros deberían tener como objetivo para lograr ese cambio; la educación como transformadora de conciencias para acercar a la sociedad a una concepción moral sobre la propiedad de los bienes logrados con ese esfuerzo y respetando aquellos que no son suyos. Un ejemplo claro de ello es lo que sucede en Japón donde incluso encontraríamos una oficina de objetos perdidos que luego son devueltos a sus propietarios cosa que difícilmente vemos en nuestra sociedad.

En cuanto al desarrollo de las fuerzas productivas (lo material), la reflexión también va en que cada individuo desarrolle su actividad de la mejor manera posible. Aquí se nos presenta un segundo gran problema: ¿Será que un individuo puede desarrollar su trabajo óptimamente en un sistema donde las desigualdades económicas son visibles desde lejos?, ¿Un trabajador mal pago se sentirá motivado a realizar un buen trabajo si su salario no le alcanza para llegar a fin de mes?, ¿No se sentirá acaso tentado a engañar percibiendo que su empleador lo explota?; podríamos mencionar muchas más cuestionantes no con el afán de justificar la posible actitud del trabajador, sino para demostrar que un buen desarrollo de la conciencia influye directamente en la producción, es decir, son como las dos caras de una misma moneda.

¿Qué se requiere para lograr este cambio?

La revolución, esa es la respuesta que el Che plantea para lograr cambios; en este caso los cambios deben ser individuales en primera instancia para luego afectar a la sociedad y para ello se debe entender al “espíritu” que guiará a la actitud de los hombres. Si bien relaciona en primer termino con la lucha revolucionaria armada del guerrillero en terreno, nosotros bien podríamos hacer una analogía en el entendido de que el cambio de la conciencia es una lucha tal cual una revolución para conseguirla.

En consecuencia, cada uno de nosotros se convertiría en un guerrillero, en un revolucionario que lucharía por el cambio de conciencia, generando “conciencia revolucionaria y espíritu combativo…ejemplo de rectitud y abnegación”, enarbolando la moral ética y la moral de lucha, libre de egoísmos e intereses personales con rígida disciplina manifiesta en cada una de las acciones a realizar; una visión muy romántica de la revolución si duda alguna, pero no seria nada sin dos aspectos fundamentales del cual nos encargaremos más adelante.

Otra de las características que menciona el Che son el ejemplo y el sacrificio revolucionarios; un ciudadano convencido del cambio que desea lograr debería ser el mejor en todo lo que hace, así el ejemplo de sus actos sería emulado y el sacrificio posteriormente desaparecería transformándose en placer, de esa manera y finalmente el “trabajo” dejaría de ser tal para convertirse en gusto.

A consecuencia de ello, surgen más cuestionantes: ¿Será que los ciudadanos de un determinado Estado realizan su actividad con alegría y satisfacción?, o ¿Sólo están por que no tienen otra alternativa?, en sociedades como la nuestra tal parece que lo segundo prima, la obligación de cumplir esta por encima de la satisfacción de hacer. Cambiar esta situación se torna en consecuencia en otra dificultad a salvar.

El amor y la pasión como ingredientes fundamentales para el cambio en revolución.

El Che asegura que todo revolucionario en su afán de cambiar la realidad, debe tener amor a lo que hace y para quien lo hace, derivando de ella la pasión en sus actos, “no se concibe a un revolucionario auténtico sin esta cualidad”, pero debe estar acompañado de una mente fría para que en el momento de tomar decisiones prime su esencia y no otros intereses, su amor a los pueblos, a su gente, amor al hombre, a la humanidad, el deseo de combatir la miseria y la injusticia constituyéndose en aspectos muy importantes para lograr el cambio.

El requisito primordial para lograrlo es la empatía, sin ella sería difícil poder comprender a los demás ni entender lo que les sucede, la empatía es un elemento sin el cual el amor no se podría desarrollar en un revolucionario. En nuestra sociedad carecemos de esa característica, no somos empáticos, somos seres egoístas, personalistas en su gran mayoría, claro que existen contadas excepciones que se quedan simplemente como actitudes filantrópicas del momento tal cual un espectáculo para los medios, pero no calan en la existencia de los demás para producir un cambio real de la conciencia.

Con todo aquello, el hombre revolucionario no deja de ser un hombre incompleto, inacabado, el cambio positivo debe ser siempre una constante de lucha interna en principio para luego servir de ejemplo a los demás y principalmente a las futuras generaciones. El hombre nuevo debe transformar la realidad transformándose primero él mismo y aunque el Che la relaciona siempre con el fin de lograr consolidar el socialismo, nosotros podríamos tomar ese fin para lograr el cambio de nuestras sociedades, un cambio moral y consciente, en resumen:

  • El hombre nuevo, se crea a través del cambio de actitud de nosotros mismos ante la vida.
  • La juventud es la materia prima de donde debe surgir el hombre nuevo.
  • Los mejores entre los mejores deben estar como líderes incluso de un partido logrando el cambio y la movilización con el ejemplo.
  • La concepción del trabajo debe transformarse con una actitud diferente derivando incluso al trabajo voluntario como expresión de la empatía y amor revolucionaria dirigida al cambio de conciencias con el ejemplo.
  • Se tiene que estimular a los hombres y mujeres moralmente, materialmente y socialmente para que sigan siendo un factor importante para la revolución.

No cabe duda que toda esta concepción es ideal dentro de una coyuntura de economía plural o mixta donde conviven el capitalismo, socialismo, social cooperativismo y lo comunitario. Es la convivencia de estos sistemas los cuales no permitirían el desarrollo de esa revolución de conciencia ya que la economía privada (capitalismo) también influye en nuestra manera de concebir la vida.

Pese a eso y sin el afán de ser pesimista ni muy romántico en referencia al cambio que podría darse, considero que lo extremo sería dejar de lado al capitalismo y ceñirnos por completo a lo que plantea el Che de la mano del socialismo, o en su defecto y como alternativa lograr el cambio moral de conciencia y emular actitudes como las de sociedades más desarrolladas que la nuestra cono Japón y además donde primen los valores morales para constituirse como herramienta de cambio incluso de nuestras instituciones erradicando la corrupción, los vicios y promoviendo la empatía.

Salinas M. Eduardo

POLÍTICA CON FUNDAMENTO


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